PARA VENDER HAY QUE SABER A QUIÉN

Economía 16 ago 2016
PARA VENDER HAY QUE SABER A QUIÉN

A la hora de vender nuestros productos o servicios es fundamental saber a quién, pero para definir esto primero debemos tener en claro que es lo que vendemos, o sea, saber cuáles son los atributos a resaltar. Lo principal que debemos hacer es NO mentirnos a nosotros mismos ya que desconocer las debilidades puede llevarnos a ofrecerlo a un público erróneo y esto traerá como resultado el fracaso rotundo en las ventas

Veamos las formas más comunes en que nos ven los clientes:

Precio y calidad: Para cualquier rubro.

Caro y el mejor: Es para un público con gran poder adquisitivo, que valora la calidad y en función de eso paga.

Caro y malo: Es un producto que generalmente no lo quiere NADIE.

Barato y malo: Solo será aceptado con disconformidad si no hay otra opción, lo cual impedirá cualquier estrategia de fidelización.

Barato y bueno: Es el producto preferido por excelencia, donde la calidad media en comparación con el costo beneficio permite una gran aceptación.

Gasto y Salud: Para rubro alimenticio.

Rico y sano: Lo prefieren todos.

Rico pero pesado: Para darse un gusto, no genera hábito, con lo cual la estrategia es la rotación y no la fidelización.

Feo y pesado: No tiene público que lo prefiera.

Feo y sano: El público es específico como por ejemplo personas que se cuidan, que prefieren la estética ante el gusto o bien con cuestiones puntuales de salud.

Origen y calidad: Para rubro alimenticio.

Casero y bueno: Lo prefiere gran parte de los consumidores.

Casero y malo: No tiene público.

Artificial y malo: Es un producto poco elegido, por lo general nadie preferiría esa combinación.

Artificial y bueno: Se preferirá si es barato.

Estos son criterios generales que también podemos llevar a la práctica en otros rubros como artículos del hogar, indumentaria, herramientas, entre otros. Simplemente cambiaremos los atributos y usaremos algunos como práctico, estético, de calidad, funcional, etc.

La idea fundamental de este ejercicio es sincerarse con uno mismo sobre lo que estamos vendiendo para así definir con exactitud desde el público al que le vendemos, el lugar de exhibición que le daremos, los recursos que le destinaremos y demás cuestiones que hacen a la estrategia de nuestro negocio.

No importa que vendemos, sino como y a quién. Recordemos siempre que no existen clientes para nuestros productos, existen productos para ofrecerles a los clientes. Son ellos los que deciden que comprar y por que… tengamos siempre lo que buscan, o nunca serán clientes.

← EL CAMINO DE LAS INVERSIONES ANÁLISIS DE LAS PRINCIPALES MEDIDAS QUE TENDRÁ LA LEY PYME QUE EL GOBIERNO ENVIO AL CONGRESO →

Sobre el autor

Lic. Nicolás Zaia
Lic. Nicolás Zaia

Vicepresidente del Departamento de Economía y Finanzas

Dejar un comentario