Funcionarios nacionales y provinciales y especialistas en Energía remarcaron la importancia del desarrollo del hidrógeno verde argentino en el diseño de una nueva matriz energética, económica y exportadora del país.El principal proyecto lo encara la australiana Fortescue Future Industries, con el “Proyecto Pampas” en Río Negro y una inversión total estimada en u$s8.400 millones. La iniciativa está en una etapa de prefactibilidad, fase en la que se llevan adelante los estudios ambientales, sociales y de ingeniería que permitirán la configuración del proyecto y los parques eólicos, planta de producción y líneas de transmisión en la Patagonia. Se espera que empiece a exportar en 2027, con una producción estimada de 2,2 millones de toneladas anuales. Según dijo el canciller Santiago Cafiero en el Foro Global que se realizó en Bariloche, la producción de hidrógeno verde formará parte de una transición energética que le deberá significar a la Argentina contar con un “vector” que aporte dólares genuinos para ayudar a “solucionar problemas estructurales”. “No buscamos con este proyecto primarizar los recursos naturales, sino la posibilidad de encontrar nuevos vectores de desarrollo exportador y nuevos vectores de desarrollo económico para el país”, dijo Cafiero, acompañado por la gobernadora de Río Negro, Arabela Carreras.

La mandataria aseguró ante decenas de empresarios que la provincia tiene un “plan estratégico” en materia de hidrógeno verde “entendiendo que el mercado será predominante en este camino”. Para la gobernadora rionegrina, el plan estratégico busca “lograr el desarrollo local y el gran desafío cuando tenemos grandes inversiones es que nuestros habitantes vivan mejor”.

La directora de Política Energética para la Comisión de Unión Europea, Cristina Lobillo Borrero, sostuvo que el hidrógeno verde es “una fuente de energía que se considera prioritaria para alcanzar la neutralidad climática en el 2050”. De hecho, el Consejo Mundial de la Energía europeo calculó que para ese año tendrán que importar 30 millones de toneladas de hidrógeno al año, es decir, la mitad de lo que necesita el Viejo Continente. Eso implica que el hidrógeno podría representar entre el 10% y el 15% de la combinación energética en Europa. Para ello, prevén una inversión asociada de u$s1 billón, la mitad para la producción y la otra mitad para la infraestructura logística.

“Para nosotros seguridad energética significa también acelerar la transición energética, energía segura y energía verde, pero también energía que sea socialmente justa”, remarcó Lobillo Borrero, quien planteó que “la energía tiene que ser verde, segura y también socialmente justa; esos son los tres pilares de la transición energética”.

En el mismo foro la secretaria de Energía, Flavia Royón, dio a conocer los lineamientos finales del proyecto de ley de promoción del sector, que en breve será remitido al Congreso y que contempla a las inversiones estabilidad fiscal por 30 años, beneficios impositivos, acceso al mercado de cambios, arancel cero a exportaciones y otros incentivos. Pero la norma -clave para el desarrollo del “Proyecto Pampas”- también busca promover la integración creciente de proveedores locales a la cadena de valor de la industria, y la inversión en ciencia y tecnología para el desarrollo del conocimiento en este segmento de las nuevas energías.

Fuente: Ambito